IMPORTANCIA DE LOS PROYECTOS COOPERATIVOS EN EL AULA


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La alta y creciente popularidad de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en las últimas décadas del siglo XX y en esta primera del XXI, han cambiado los estilos de vida de gran parte de las personas, y el sector educacional no se encuentra ajeno. Se concibe, así, que una sociedad como la nuestra sobrelleva la necesidad de introducir como elemento primordial en el desarrollo del currículo escolar, habilidades cooperativas y de socialización de aprendizaje, para potenciar los valores democráticos de la educación y de la sociedad, y sobre todo el desarrollo de de dos capacidades fundamentales que deben de haberse desarrollado en los estudiantes al terminar su escolarización como son la autonomía personal y la capacidad de trabajo en equipo. Por consiguiente, la educación ya no puede restringirse solo al fomento de las capacidades intelectuales del alumnado, sino que debe atender también a su función socializadora y a la necesidad de establecer relaciones constructivas entre todos los sujetos.

Como se menciona en el informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI (DELORS, 1996), la educación se tiene que estructurar en torno a cuatro pilares de conocimiento: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Bajo este contexto, nace la necesidad de un aprendizaje cooperativo que “en tanto que modalidad de aprendizaje, es una herramienta o un instrumento de trabajo” (RUÉ, 1998) que, además, no sólo conviene medir teniendo en cuenta el producto de tipo académico, sino, también teniendo en cuenta la búsqueda del progreso de las propias relaciones sociales, un desarrollo de recursos sociales y vínculos entre los miembros del grupo que ayuda a incrementar un clima de calidad dentro del aula, el rendimiento de los educandos y su habilidad de pensamiento crítico, conjuntamente con su bienestar y su éxito a largo plazo.

En este sentido, la utilización educativa de los proyectos cooperativos se caracteriza por definir un nuevo paradigma de enseñanza donde los alumnos y alumnas construyen, descubren, transforman y amplían sus propios conocimientos, donde los profesores buscan desarrollar aptitudes y talentos en los educandos, y donde docentes y estudiantes trabajan juntos, haciendo de la educación una transacción personal (JOHNSON HOLUBEC,1999). Su importancia como vehículo de renovación y revolución de las prácticas educativas y como medio para lograr la formación de ciudadanos autónomos, cooperativos, tolerantes y con altos niveles de desarrollo cognitivo, es innegable y pretendemos fundamentar esta opinión a lo largo de este ensayo.

Resulta pertinente, entonces, tener en claro qué entendemos por Proyectos Cooperativos. Previamente debemos precisar algunas definiciones, principalmente la del enfoque pedagógico y paradigma que sustenta su aplicación en el aula: el aprendizaje cooperativo basado en proyectos. Definir el aprendizaje cooperativo basado en proyectos implica hacer una revisión de las definiciones de aprendizaje cooperativo y aprendizaje basado en proyectos.

El aprendizaje cooperativo es un enfoque pedagógico (SANTOS-REGO, 2009) según el cual el aprendizaje se estructura de tal manera que uno o varios grupos heterogéneos de alumnos consiguen trabajar mancomunadamente para la consecución de un fin o el logro de una meta determinada y común a cada uno de ellos, dentro de un mismo proceso de aprendizaje. Por otro lado, el aprendizaje cooperativo debe surgir del acuerdo, concertación y el encuentro de alumnos y profesores capaces de comprender la “necesidad de una acción conjunta, una práctica emancipadora cargada de valores y ciencia al servicio del desarrollo humano sustentable” (FERREYRA, 2007).

Trabajar en proyectos con alumnos de eduación básica facilitaría utilizar un enfoque interdisciplinario en lugar de uno por área; además, tanto los niños y jóvenes tienen diferentes estilos de aprendizaje, por tanto sería favorecedor porque se trabajaría a partir de las fortalezas individuales de los alumnos y lograr un objetivo común a través de la cooperación entre todos los integrantes.
El aprendizaje basado en proyectos, por su parte, viene a ser un modelo en el que los estudiantes tiene la tarea de planificar, implementar, ejecutar y evaluar proyectos nacidos de sus propios intereses y necesidades, que, además, deben tener aplicación en el mundo real, fuera del aula (LÁZARO y otros, 2010, citando a BLANK, HARWELL, DICKINSON Y MARTÍ-ARIAS). Este modelo de aprendizaje supone también que la actividad educativa está centrada en el alumno/ estudiante y tiene un carácter interdisciplinario.

Podríamos entonces ensayar la definición de aprendizaje cooperativo basado en proyectos como aquel enfoque pedagógico y metodología en los que los estudiantes construyen su aprendizaje a través del desarrollo del trabajo en grupo, donde las características principales son la búsqueda de un objetivo común con el que se sienten comprometidos y en el cual tienen la responsabilidad y la tarea de planificar, implementar, ejecutar y evaluar proyectos nacidos de sus propios intereses y necesidades, que, además, deben tener aplicación en el mundo real, fuera del aula.

Los Proyectos Cooperativos son producto de este paradigma. Se pueden definir como la estrategia de aprendizaje que aplica los principios del aprendizaje cooperativo y del aprendizaje basado en proyectos dentro o fuera del aula, utilizando diversos medios para potenciar sus beneficios y que está basada en la búsqueda del logro de competencias cooperativas como prerrequisito de la consecución del aprendizaje de un contenido o una habilidad específica. El papel del docente se centra en regular la acción del grupo, sugiriendo estrategias y reglas de funcionamiento y supervisando su actividad.

La importancia que tienen los Proyectos Cooperativos en los procesos de aprendizaje radica en su propia naturaleza y en los siempre positivos resultados de su aplicación y se justifica en la necesidad de hacer de la escuela un espacio renovado de aprendizaje, la educación secundaria en el Perú está en crisis y el uso de este paradigma con la consecuente aplicación de sus estrategias es urgente. Es necesario hacer referencia de algunas de las razones que nos llevan a sostener el planteamiento anterior.

El uso de los proyectos cooperativos en el aula hace posible la creación de la cultura de trabajo cooperativo. Crear una cultura de trabajo cooperativo permite que cada estudiante se responsabilice de su aprendizaje y a la vez del de otros miembros del grupo. De esta manera, se establece una meta común entre todos: la interdependencia positiva, ya que para alcanzar las metas personales hay que resolver las metas del equipo. Así, aumentan la motivación general, la implicación en las tareas y la ayuda que se proporcionan entre sí. Según Díaz-Aguado, los proyectos colaborativos, además, proporcionan mayor rentabilidad cognitivo-afectiva que las estructuras de tipo individualista y de interacción competitiva.

Por otro lado, la producción de conductas prosociales, de participación, aceptación y solidaridad básicas constituyen objetivos de un modelo pedagógico de aprendizaje cooperativo. Pero no solo ello, sino que también este modelo favorece la activación de la zona de construcción del conocimiento y el desarrollo de los componentes socioafectivos del aprendizaje, y contribuye a una educación para la democracia ya que los educandos tienen que participar y compartir con sus iguales metas de aprendizaje, las cuales pueden volverse extensibles al plano del servicio que se pueda prestar desde la escuela a la comunidad, entendido siempre dentro de un marco de creciente solidaridad y de pertinente distribución del éxito escolar.

Otra bondad del aprendizaje cooperativo es que favorece la estima de la diversidad y la heterogeneidad puesto que no se trata sólo de educar en y para la tolerancia, sino de remarcar el valor intrínseco y la riqueza que la diversidad humana y cultural encierra. La reunión en las mismas escuelas y aulas de alumnos heterogéneos, decían hace años estudiosos de la cuestión, puede hacer que las actitudes negativas se vuelvan más extremas o, por el contrario, mudar en otras más positivas, siempre dependiendo del modo en que se organice el proceso instructivo. La clave, terminaban, reside en la forma de estructurar la interacción. Según sea ésta, resultarán con más asiduidad relaciones de apoyo o de rechazo (JOHNSON, JOHNSON & MARUYAMA, 1983).

Asimismo, los proyectos cooperativos, son una excelente estrategia para mejorar la adquisición y retención de conocimientos, ayudan a mejorar las estrategias específicas con que los educandos se enfrentan a los conocimientos, como son la resolución de problemas y la capacidad de expresión de las ideas y pensamiento, debido a que los convierte en procesadores activos de la información y no en simples receptores pasivos de la misma (CABERO Y MÁRQUEZ, 1997).

En cuanto al dominio afectivo la aplicación de proyectos cooperativos mejora las relaciones sociales entre los individuos que forman parte del grupo, aumenta de la tolerancia respecto a las personas del grupo, y a las ideas que se han establecido dentro del mismo, aumenta las actitudes que los alumnos tienen hacia los contenidos, aumenta de la participación del cohesión de los grupos, aumenta el control individual, y favorece el desarrollo de conductas reflexivas frente a impulsivas, aumenta la autoestima, además de poseer un alto grado de poder motivador para los alumnos y alumnas (ABALO QUINTELA, 1998).

Como docentes debemos propiciar la distribución del éxito de forma que todos los alumnos logren un nivel aceptable de reconocimiento y tengan experiencias de igualdad es nuestra principal labor, además, una de las principales condiciones para disminuir el rechazo hacia los alumnos en peores condiciones, haciendo que la escuela sea más justa (DÍAZ-AGUADO, 2003, 2006; ESTEVE, 2004). Esta gestión contribuye significativamente para una escuela en la que lo fundamental es aprender a vivir juntos y a ir descubriendo el valor de una ciudadanía intercultural en un mundo interconectado que demanda nuevas competencias.


Las razones antes expuestas justifican la necesidad del uso de los proyectos colaborativos en la escuela secundaria como una de los medios para la solución de los diversos problemas que atraviesa este nivel del sistema educativo peruano. Existen experiencias existosas que apoyan esta afirmación, podemos citar como ejemplos a la experiencia desarrollada en Quebec (Canadá) "Joven Coop", llevada a cabo en el seno de la escuela secundaria, las "Cooperativas Jóvenes de Servicios" y la estrategia integradora "Juntos hacia el éxito" (St. PIERRE y RICHER, 2008).

Es posible realizar proyectos en todas las áreas, en el siguiente enlace se puede ver un video donde se muestra el caso del colegio Montserrat de España, algunas actividades desarrolladas cooperativamente, asi como opiniones de alumnos y docentes sobre las ventajas y desventajas del mismo. Por ejemplo, un alumno comenta que en ocasiones no hay tiempo para revizar los aportes de cada uno y solo unen el trabajo antes de entregarlo.
Sostenemos,finalmente,que la utilización de los Proyectos Cooperativos en el nivel secundario es un importantísimo medio para mejorar la calidad de los procesos de aprendizaje y para solucionar problemas generados en un práctica educativa que no cuenta con propuestas innovadoras efectivas y que está anclado a un modelo tradicional no solamente poco o nada efectivo, sino, además, excluyente y divorciado de las exigencias de una nueva realidad, donde la revolución de las formas de comunicación e interacción social y la aparición de tecnologías que potencian este proceso . Consideramos urgente la generalización del uso de este modelo pedagógico y sus estrategias en la educación secundaria de nuestro país.Los proyectos cooperativos han ido mas alla del aula de clase, gracias a las nuevas tecnologías es posible entablar un proyecto con jóvenes de otros países, para intercambiar información, debatir, participar en foros, etc., esta experiencia puede resultar interesante y muy rica, ya que les permitirá conocer opiniones de realidades diferentes. Eduteka presenta varios enlaces que trabajan con estos tipos de proyectos, como CIESE, RED ESCOLAR, EDUCALIA
En conclusión, podemos señalar que:
1. La educación del siglo XXI requiere contextos y actores que tengan como eje fundamental el desarrollo de habilidades cooperativas. El paradigma del aprendizaje cooperativo se presenta como el medio más pertinente para el logro de estos fines.

2. Un proyecto cooperativo como estrategia se basa en el enfoque pedagógico del aprendizaje cooperativo basado en proyectos y es el medio de concreción de los principios de este modelo, allí radica su importancia y la urgencia de la generalización de su uso en los diferentes contextos educativos.aplicación

3. Son diversas las razones que sustentan la importancia de la aplicación de Proyectos Cooperativos en el aula. Éstas se pueden sintetizar en el logro de competencias, habilidades y actitudes que permitan la integración social del individuo y la preparación para un realidad en la que el desarrollo depende de la cooperación y las relaciones sociales positivas. El uso de esta estrategia en la escuela secundaria (y en otros niveles) no solo es pertinente, es además necesario y urgente.